Liderazgo disruptivo

El panorama ha cambiado radicalmente en los últimos años. En la nueva empresa no existen las jerarquías de antaño, crece una nueva cultura basada en la colaboración, hay una nueva tendencia a la conciliación, se trabaja la responsabilidad social y la integración con el medio ambiente. 

 

La empresa es ahora más innovadora, flexible y dinámica. Se va imponiendo la horizontalidad y se busca más que nunca la eficiencia. Nuevas tendencias en la nueva empresa y nuevos líderes con nuevos valores para dirigirlas.

La importancia de un buen líder en la empresa, un líder que sea autónomo, solidario y responsable, que tenga la suficiente empatía con sus colaboradores y que sepa sacar el máximo partido de la organización que dirige. 

Hablemos de los valores, recursos y capacidades que todos poseemos independientemente de la inteligencia o cultura de cada individuo. La inteligencia y la cultura son independientes y de que la verdadera función de la inteligencia es el conocimiento de la verdad.

Las capacidades son dones que todo ser humano posee, pero que poco a poco han sido tapados, anulados o perdidos. Tratemos ahora de recuperarlos. 

En los niños vemos líderes, niños que destacan por su capacidad de proponer ideas, de arriesgarse y que valientes como son, van delante del grupo. Los niños son espontáneos y carecen de prejuicios. 

Si queremos llegar a ser líderes dentro de un entorno empresarial y social debemos conocer todos estos mecanismos para obtener un mayor entendimiento y así poder aprovechar y provocar las capacidades de todas las personas que conforman la empresa. 

Los líderes saben que innovar es probar, que es jugar con el azar. Cómo dijo Séneca “Muy pocos aciertan antes de errar”. Equivocarse, pero equivocarse cada vez mejor.

No somos libres de elegir lo que nos sucede pero sí de responder de un modo u otro ante un estímulo. Decía Sartre “Estamos condenados a la libertad” queramos o no, somos libres y responsables de todos nuestros actos. 

No hay opción, no somos libres de no ser libres, no tenemos más remedio que serlo. Ser libre para intentar algo no significa que lo logremos, pero hay que asumir riesgos y liderarlos asumiendo toda la responsabilidad, sin rendirse, si la empresa es inteligente lo apoyará, porque las personas con estas cualidades son su principal activo.

 

Las personas libres buscan solución a los obstáculos y cuando surge un conflicto, proponen alternativas, se centran en los resultados y no en los problemas. Entienden que  la dificultad reside en la forma en la que la encaramos. Suceda lo que suceda siempre sacan provecho.

Cuando ven una cosa no juzgan otra. Toman la iniciativa siempre y actúan. Defienden sus ideas sin paliativos pero, llegado el caso, reconocen sus errores. Piensan que ningún atrevimiento es fatal y no ponen límites a sus emociones ni a su imaginación. Entienden que es muy fácil hablar pero que lo que cuentan son los hechos. Estas personas no engañan a nadie y tampoco se dejan engañar.

Son inteligentes las empresas justas y estúpidas las injustas.

 

El papel del líder

Decía el sabio Salomón que “no puede entrar sabiduría en alma malévola”. Añade que “Ciencia sin conciencia es la ruina del alma”.

Una buena persona, una persona sana emocionalmente, es un buen líder. El liderazgo es la actitud con la que se afrontan los problemas y el saber que nuestra respuesta a cualquier problema o error afecta directamente al futuro inmediato de la empresa. 

Si se toman las decisiones desde lo profundo del ser, con la conciencia (discriminar entre el bien y el mal) y consciencia (conocimiento de sí mismo y del entorno que te rodea) se puede lograr el crecimiento de las personas y a la vez el de la empresa y por supuesto, el de la sociedad porque indiscutiblemente uno lleva a lo otro.

El buen líder tiene la capacidad de ver, pensar, escuchar y comprometerse con la sociedad y sus individuos. Las empresas son reflejo de las personas que trabajan en ellas. 

No sólo es posible producir ganancias y favorecer al avance tecnológico y humano, sin dejar de ser uno mismo sino que también es importante no provocar sufrimiento ni dañar al ambiente. Mucho trabajo y sentido común. Existe una relación entre el bienestar personal, las relaciones sólidas y el logro de resultados.

Generalmente las personas buscamos en las cosas sentimientos que éstas no pueden darnos. Las cosas no sustituyen a los afectos. 

El líder debe contribuir a crear un entorno sano donde poder desarrollar nuestras capacidades, una empresa donde se valore nuestro trabajo y esfuerzo, donde ayudes a los demás. La mayor gratificación que podemos obtener en la vida es la alegría y el enemigo a combatir es el odio, la envidia y el miedo. 

Un buen líder debe incrementar la atención, ser más consciente de forma permanente de cómo repercuten los hechos en las personas. Ser más observadores, más conscientes y darse cuenta de los cambios y de la necesidad de cambiar. 

Las agrupaciones inteligentes captan mejor la información, se ajustan a la realidad, perciben antes los problemas, inventan soluciones eficaces y las ponen en práctica. 

Tan sociables somos cuando obedecemos por las razones que nos parecen válidas como cuando desobedecemos y nos sublevamos por otras que se nos antojan de más peso.

 

ACEPTANDO EL CAMBIO

La única ley del universo que nunca cambia es la ley que nos dice que todo cambia constantemente, con sólo ver el paso del tiempo debería ser suficiente para comprender, pero nos negamos a verlo.

Queremos progreso, pero sin cambiar nada… 

Odiamos el cambio, no lo queremos, nos resistimos porque nos asusta darnos cuenta de nuestros errores, descubrir que estamos equivocados, que otros lo pueden hacer mejor que nosotros. 

Estamos sentados en nuestros despachos viendo como la competencia o peor aún, unos desconocidos, inventan nuevos productos, tienen ideas innovadoras, se comportan de manera diferente y ¿Qué hacemos?… nada, o peor, pensamos que son unos locos, que se equivocan…

Necesitamos tener espíritu de autocrítica y valentía para dudar o pensar que quizás estén en el camino de encontrar algo. Tendemos a pensar que las cosas no se pueden hacer de otra manera. Esa es una gran equivocación.

¿Cómo podría ser de otra manera en un sistema cuyo principio básico es que la producción se base en el máximo lucro y no en la máxima utilidad para el hombre?

Pero algo está cambiando y viene para quedarse, nos guste o no. La realidad es una gran maestra.  La sociedad e internet están  produciendo este cambio de modelo en todos los ámbitos, no sólo en la empresa, aunque particularmente en ella. 

Tenemos que ser conscientes de esta nueva revolución o de lo contrario tendremos serios problemas a corto plazo. Ya no vale nuestra posición dominante, ni nuestro conocimiento obsoleto, internet lo democratiza todo y pone en contacto a millones de personas. 

De nada sirve quejarse. Cuando se nos pincha una rueda de nada valen las quejas. O te pones manos a la obra o la rueda no va a cambiarse por sí sola. 

Los hombres nos movemos por interés y  nunca abandonamos una práctica que produce beneficios más que sustituyendola por otra que interese más.

 

RECONOCER EL MIEDO Y NUESTROS ERRORES

Tenemos que perder el miedo por muchos motivos pero principalmente porque nos ata de pies y manos, nos atenaza, nos paraliza. El miedo es producido por falsas ilusiones, por desconocimiento. 

Tememos decir quiénes somos por miedo al rechazo, por miedo a que descubran que no somos tan listos, buenos o generosos, por miedo a que descubran nuestra careta con la cual nos defendemos del mundo.  Este es el primer error. Todos cometemos errores, quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Necesitamos tener la energía para ver, lo que significa observar con todo tu corazón y tu mente, no observar con palabras, ni con los ojos llenos de miedo.

Una vida placentera es una buena meta y debemos buscarla pero lo que de verdad nos hará crecer y nos dará profundidad de espíritu es el sufrimiento provocado por nuestros errores, los cuales nos dan una claridad de percepción y producen que actuemos de una manera más responsable; nos  enfrentan a la realidad. 

La realidad es concreta, fluye, no es estática. Nos hace ver las cosas como son y en ese preciso instante cambiamos sin ningún esfuerzo. Cuando veo que lo que yo creía que era un precioso diamante es en realidad un cristal sin valor, lo tiro a la basura sin dilación. 

Las experiencias más amargas se convierten en los crisoles donde se moldea nuestro carácter y se desarrollan nuestras fuerzas. 

La única manera de no cometer errores es no haciendo nada y ése es el mayor error que podemos cometer. Hay que ser osado y apuntar alto y aunque nos equivoquemos en el camino habremos aprendido mucho, como mínimo, lo que no tenemos que hacer.

“Había un hombre que quería dar pedradas a la luna y evidentemente nunca lo logró pero lo que sí consiguió fue una destreza y una puntería únicas” 

Para lograr lo posible conviene apuntar a lo imposible. Crear es hacer que algo valioso que no existía exista, es aprender a descubrir que algo es posible.

 

APROVECHAR LAS OPORTUNIDADES

No se debe mantener una idea porque mucha gente la crea así, ni porque esté escrita en algún libro. El líder debe pensar por sí mismo y juzgar por sí mismo si la idea es buena o mala… dudar. 

Aquel que desee liderar, tendrá que pensar por sí mismo, tener un pensamiento certero sobre sus colaboradores y cuando actúe, hacerlo con sinceridad, jamás intentando ser distinto de lo que es, eso es vanidad y no ayuda. 

El líder no sanciona por venganza de lo pasado sino intentando remediar lo venidero.

Estamos tan acostumbrados a que nos digan que tenemos que hacer, que ya no pensamos por nosotros mismos, no dudamos, ni cuestionamos nada.

Vamos a hablar de cómo crear, cómo reaccionar, cómo mantener una organización sana, creativa, productiva, feliz y en definitiva eficaz. Sí, he dicho feliz ¿A qué más podemos aspirar? 

Si lo pensamos detenidamente veremos que las personas felices son las más productivas y generadoras de ideas. Crean buen ambiente y son sanas emocionalmente. Decía Frankenstein “Soy malo porque soy desgraciado”

“Cosas hay que para saberlas no basta haberlas aprendido”. Séneca.

Lo sabes pero no lo sientes…

 

ESCUCHANDO A LOS DEMÁS

Otra condición que se necesita para liderar es la “capacidad de escuchar” y no es tan fácil como puede parecer. El motivo es que siempre escuchamos desde ideas preconcebidas, desde nuestra educación, nuestros prejuicios, nuestros miedos. Se debe escuchar con una mente abierta y vacía de prejuicios.

El control del entendimiento sobre la naturaleza y la producción de más y más cosas se han convertido en el fin principal de la vida. En este proceso, el hombre se ha transformado en un objeto, la vida ha quedado subordinada a la propiedad, “el ser” es dominado por “el tener”. 

En tanto que las raíces de la cultura occidental consideraban como el fin de la vida la perfección del hombre, el hombre moderno se preocupa por la perfección de las cosas y el conocimiento de cómo crearlas. 

Pregúntate para qué vives, cuál es el fin de todos tus esfuerzos y te sentirás contrariado. Algunos pueden decir que viven para la familia, para los demás, para divertirse, otros dirán que para hacer dinero, para llegar a ser famosos o importantes pero en realidad, nadie sabe para qué vive, no tienen meta, salvo el deseo de evadirse de la inseguridad y la soledad.

El principio que debemos mencionar primero es el concepto de Freud acerca de que el conocimiento conduce a la transformación, de que la teoría y la práctica no deben separarse, de que en el acto de conocerse a uno mismo, uno se transforma.

Comprender la condición humana. Aceptando el cambio.

Nos encontramos en un momento de cambio total, Internet ha revolucionado el entorno empresarial y lo que antes funcionaba empieza a no servir.  Aquí comienza la primera gran dificultad. No nos gusta lo nuevo, especialmente si requiere cambios y en estos tiempos los cambios son más necesarios que nunca. 

Cuando estamos instalados en nuestra zona de confort es muy difícil salir de ella, incluso sabiendo que no va a durar mucho. No lo queremos ver, miramos a otro lado. Pensamos “esto no nos va a afectar a nosotros” o “ya hemos pasado por otras dificultades…” Internet ha eliminado esas barreras.  Hay que empezar a aceptar que si quieres que los demás cambien… El primero que debe cambiar eres TÚ.

Una mente que sufre es una mente ignorante.

Hay que ser intrépido, osado, si siempre haces las cosas de la misma manera, ¿Cómo  vas a conseguir cambiarlo?. Tienes que mirar con otros ojos, con otro espíritu, con valentía. Hay muchos ejemplos de gente que ha tenido el valor de mirar de diferente manera y ha descubierto nuevas vías de negocio.

Nos encerramos en informes, métricas, sondeos, encuestas y perdemos la perspectiva, la intuición. Claro que son importantes, pero más importante es no perder el rumbo, saber adónde quieres llegar y en cambio, hay personas que se dedican a maltratar a los empleados, a los proveedores, a los clientes… 

Es cierto que a veces te distraes con cosas que no son el núcleo de tu negocio, por eso es necesario contar con buenos colaboradores, leales y con la libertad de expresar sus ideas aunque no nos gusten, especialmente valiosas si no nos gustan. 

Por cada queja que conocemos hay cien detrás que desconocemos. Y es en ese momento cuando las cosas se empiezan a entender. Donde hay una dificultad, siempre hay una oportunidad.

Si piensas que no se puede hacer, no lo harás nunca, se requiere una dosis de inquietud, búsqueda, aventura, osadía… o las oportunidades pasarán por delante de tus narices y tú estarás mirando el dichoso informe. 

No queremos cambiar la formas de hacer las cosas, estamos muy cómodos instalados en ese pequeño mundo. Es molesto despertarse y tener que levantarse. Pero es vital salir de esa zona de confort aunque nos cueste e incomode. 

Deja de poner excusas, de poner pegas y obstrucciones, de aferrarte, “cuando el pájaro se soltó de la rama empezó a volar”. Aún sabiendo que una vez que te instalas en la cima empieza la caída, no lo queremos ver.

Concretemos más,  ¿Por qué actuamos de esta manera? ¿Por qué nos alteramos cuando sucede algo que no queremos? ¿Por qué nos enfadamos cuando no sucede algo que esperamos? ¿Por qué nos molestamos y creamos un ambiente espeso y dañino? 

Simplemente porque tenemos la idea equivocada de que si no te alteras no eres humano, si no te enfadas es que no tienes lo que hay que tener. Pero es falso, no es necesario alterarse, alguien en el pasado pensó que había que alterarse para cambiar las cosas. 

El puritanismo hizo mucho daño, hay gente que piensa que si es bueno es malo y si es malo es bueno… es su responsabilidad pero nada es malo porque te guste hacerlo, al contrario, las grandes empresas nacieron de una pasión, nada grande se hace sin pasión.

Ya nos explicaba Cicerón “Y todos los que vosotros definís como amantes del placer son también amantes de lo bello y de lo justo y todos continúan practicando la virtud”. 

¿De dónde provienen todos nuestros problemas? ¿Cuál es su raíz?. Todos tenemos dos clases de deseos, los primeros se caracterizan porque si no los cumplimos no sucede nada, lo asumimos, estamos bien.  Suelen ser cosas pequeñas, asequibles, cotidianas…como “quiero ir al cine” o “quiero este coche”, si no los tenemos, nos conformamos. 

Los segundos son los apegos y estos son peligrosos. Son del tipo “si no tengo esto no seré feliz”, es aquí donde nacen todos los conflictos, las envidias, las disputas, los miedos. Si pienso así haré lo que sea por cumplirlos. 

Si no hay apego no hay miedo, así de fácil. Te van a despedir…lo que importa es tu actitud hacia ese hecho, no el hecho en sí. Lo importante es ver en tu despido una oportunidad. Esto es libertad, te puedes dirigir a tu jefe sin miedo, puedes decir lo que piensas aunque esté en contra de lo que opina la mayoría. 

Estas personas resultan un activo muy valioso para la empresa porque te quitan la venda y te muestran tus errores, no los aduladores complacientes que tienen miedo al que dirán, que pensarán de mí si hago o digo esto. 

Hay que fomentar el diálogo desde la igualdad y sin tapujos. Tenemos que crear el escenario que permita el error sin castigo. Hay empresas donde no echan a la gente por equivocarse sino a la que no tiene iniciativa. 

Son grandes empresas donde desarrollan todas las capacidades de las personas. Empresas en las que si no tienes ese espíritu  aventurero, si no disfrutas de lo que haces, es mejor que te busques otra.

El mayor enemigo de la empresa y de sus trabajadores es el apego. Apego que te paraliza, que te ciega. Apego a las viejas estructuras, a hacer las cosas como siempre, a las fórmulas establecidas y que ahora ya no funcionan. El escenario ha cambiado y debemos adaptarnos.

Abre tus brazos al cambio y comparte tu conocimiento.

 

La inteligencia emocional

La inteligencia es la capacidad de adaptación al medio. Si algo no funciona, manos a la obra…“Es más fácil ponerte unas zapatillas que alfombrar el mundo” 

Ocurre con frecuencia que cuando estamos instalados en nuestra zona de confort en la cima no nos enteramos de lo que está pasando e ignorantes de los cambios que se avecinan no hacemos nada, o peor aún, seguimos haciendo las cosas como las hacíamos antes. Tenemos que adaptarnos desde el principio, si no será muy tarde. 

La necesidad es mala consejera, hay que actuar antes de que surjan los problemas. Creemos un ambiente colaborativo, donde todos puedan opinar sin prejuicios. ¿Cómo va a funcionar una empresa donde los empleados que la forman viven agobiados, con miedo y con una presión insoportable? 

Debemos desarrollar la empatía, el cariño y el aprecio hacia todos ellos. El aprecio, el reconocimiento y conocimiento disuelven el miedo y la presión. Tus colaboradores son los que mejor conocen ciertas áreas del negocio, seguramente mejor que tú mismo. 

En tiempos de vacas gordas todo es más fácil, lo difícil es gestionar la vaca flaca y siempre llega por un motivo u otro, llámalo crisis, nuevo competidor, etc, pero tarde o temprano aparecerá. 

El fracaso siempre empieza en la vaca gorda, cegados por el apego al éxito nos metemos en crecimientos sin medida, obligaciones de pagos que a la larga hipotecan la gestión en el mejor de los casos y en otros el cierre de la empresa. 

El asunto consiste en que cuando la empresa alcanza su pleno florecimiento, en ese mismo momento empieza a declinar, cuando el sol alcanza el punto más alto del cielo, empieza a ponerse, cuando la luna está llena, empieza a decrecer.

Si somos capaces de crear el ambiente del que estamos hablando podremos enfrentarnos a las dificultades mejor que nuestros competidores. Y nuestro equipo se crecerá y reconocerá las oportunidades. Los problemas no les desbordarán, los trascenderán, tomarán la necesaria distancia y con una claridad que sólo da la falta de miedo se tomarán las medidas más oportunas para cada caso.

Habrá dificultades claro, siempre que hay cambios hay problemas, pero es inevitable, no es una opción, o cambias y te adaptas o durarás poco. Es imposible el progreso sin cambio. 

Cuando le dices a tu jefe o a un compañero, mira esto se está haciendo mal, deberíamos cambiar y hacerlo así, su primera reacción será atacarte, defenderse pensando que se trata de un ataque personal.

A la mayoría de las personas se las engaña con facilidad, cualquier demagogo que dice palabras bonitas es más escuchado y respetado que la persona razonable que señala defectos o problemas. Y al que no se le engaña se le compra con dinero.

La mejor manera de que la empresa prospere es el viejo lema de la novela de Alejandro Dumas “Todos para uno y uno para todos”. Hay que crear equipo. La unión hace la fuerza. Estamos ante la necesidad de un nuevo liderazgo descentralizado.

La presión y la tensión juegan a menudo en contra. Se cometen más errores porque no se toma la necesaria distancia para ver con claridad el problema. Se puede estar muy atareado sin ser efectivo. 

Se tiene mucha más energía cuando no hay miedo, cuando haces lo que crees que está bien, lo que te da alegría, lo que te hace crecer, lo que te aporta.  Sólo entonces podrás poner todo tu empeño en desarrollar ese trabajo lo mejor que sepas.

Una última idea acerca del desapego. No tener apegos no significa falta de interés o pasotismo, todo lo contrario, significa ser libre. No tener miedo a nada. 

La manera de descubrir si hay un apego es preguntándote si estás alterado, enfadado, molesto… esto indica que hay un apego detrás. Hay un miedo a alguna pérdida. Crees falsamente que tu felicidad está en peligro. 

El infierno son los otros (Sartre)

La de agonías que padecemos por cosas que simplemente no existen, son ilusiones, fantasías. Pero la verdad es que estamos atados a ellas. La vida es algo que nos pasa mientras estamos ocupados en otras cosas. 

Nos pasamos la vida atrapados entre disyuntivas como qué pasará con esto, qué haremos el mes que viene con este otro asunto, etc. 

En la empresa se han de tomar decisiones constantemente y el miedo nos bloquea, nadie quiere asumir el riesgo. Estamos en medio del cambio más importante de la historia de la civilización humana y se está produciendo a toda velocidad. 

Debemos afrontar decisiones vitales y cuanto antes mejor, además debemos darnos cuenta de que incluso no haciendo nada ya estamos tomando decisiones, la decisión de no hacer nada. Somos responsables de lo que hacemos y también de lo que no hacemos.

Conócete y te ayudarás a ti mismo, los conocimientos te ayudan a vivir mejor, son nuestra caja de herramientas.

 

NUEVAS EMPRESAS, NUEVOS LÍDERES

Vamos a explorar las capacidades, valores y actitudes que un líder debe tener, desarrollar y manejar ante los diferentes escenarios que se le plantean a lo largo del desempeño de sus funciones en el entorno laboral pero que también le servirán de ayuda en su vida fuera de la empresa. 

El liderazgo no tiene que ver con la posición jerárquica que se tiene dentro de la empresa, una persona puede ser líder de un grupo y no ser el jefe como también puede ser jefe y no ser un líder.

Es imprescindible tener las ideas claras acerca de las personas y sus motivaciones, sus miedos e ilusiones y los mecanismos que las producen. 

Entendiendo los mecanismos de la conducta llegaremos a una mejor comprensión del porqué de los mismos y con la seguridad que da el conocimiento podremos actuar de una manera más justa, generosa y social.

El líder y las relaciones interpersonales

Lo que pienso que soy viene determinado por mis relaciones con los que me aman o aprecian o se niegan a amarme / apreciarme y con aquellos a los que yo amo / aprecio o me niego a amar / apreciar. Lo que es seguro es que una relación solo será buena si es buena la comunicación en que la que se basa porque somos seres tanto sociales como individuales.

La vida humana tiene sus leyes y una de ellas es ésta: debemos usar las cosas y amar a las personas. No tardarás en descubrir que en las empresas y en la vida, la mayoría de la gente hace justamente lo contrario, ama las cosas y usa a las personas, las ven únicamente como instrumentos para la consecución de sus objetivos y esto significa una auténtica sentencia de muerte para la felicidad y la realización humana y un desastre en el entorno laboral.

¿Cómo debemos pues actuar ante alguna de las situaciones que se dan a diario entre las personas que colaboran en la sociedad o en nuestra vida privada?

Tenemos que entender que ha sido nuestra programación, nuestra cultura, la que nos condiciona de esta manera. Sólo ver, observar, pensar, comprender esto, hará que poco a poco cambie tu conducta frente a estas situaciones y comprobarás que situaciones que antes te alteraban ahora no te afectan. 

No hay nada que arreglar, dejad que siga su curso, cuanto más lo intentéis arreglar más se fortalecerá. No hagáis nada, solo observad, comprended. 

Es la programación la que te hace daño, no los demás, ni la vida, sino la cultura/adiestramiento/educación la que te daña. 

La salvación está en hacer racionales los impulsos y las pasiones, en comprenderlos, en observarlos. Comprendiendo tu programación la abandonarás.  La verdad os hará libres. Eso es matar el ego. 

El miedo y la ansiedad se curan con conocimiento. 

Una conducta exagerada suele significar justamente lo contrario. Los sentimientos nos indican el balance de nuestra situación y los impulsos el deseo.

Entiendo que la madurez es comprender que no se puede culpar a nadie. Conciencia y acción son los principios básicos. Si algo no funciona, manos a la obra. 

La manera inteligente es “darse cuenta”. Tenemos que desarrollar la capacidad de escuchar y escucharnos. La escucha es sanadora. Nos han sido dadas dos orejas y una boca. 

Necesitamos empatía y ponernos en el lugar del otro, caminar con el zapato del otro. Ésta es la verdad profunda y simple: eres dueño de tu vida, lo que haces es lo que eres. 

Cuando te das cuenta de que algo que haces a otro es algo que te haces a ti mismo has entendido una gran verdad. Comprende que el verdadero crecimiento procede de afrontar y resolver los problemas de la vida en armonía contigo mismo y con los demás.

 

El líder sabe y debe comunicar.

La mentira tiene la rara virtud de volverse contra uno. Es preferible decirte que algo no me gusta y hacer una crítica que engañarte ocultando mi opinión. Lo mejor es la verdad para crear relaciones sanas.

Debemos tener conversaciones directas, es decir, explicar de manera clara nuestros sentimientos y preocupaciones, sin acusar, culpar, juzgar o ridiculizar.  

Esta manera de actuar resulta muy efectiva porque le quita carga emocional y no te coloca a la defensiva. Si te sientes incómodo ante alguien puedes estar seguro de que la comunicación no es verdadera.

Elogia pero no seas un adulador. Sé enérgico y fuerte pero muestra alguna debilidad y reconoce los errores.

¿Por qué es tan importante el acuerdo? Nuestro deseo de evitar a los que no están de acuerdo con nosotros es más fuerte que la necesidad de vincularnos con aquellos cuyas actitudes son similares a la nuestra. Es decir, el desacuerdo nos produce rechazo.

La realidad nunca es problemática. Todo está en tu cabeza.

Algo me ha molestado, así decimos todos cuando lo correcto sería decir, “elijo molestarme a mí mismo cuando sucede algo” o “tu comportamiento me hizo que me molestara a mí mismo” pero nos gusta pensar que el mundo o mi jefe o mi mujer o mis compañeros son los responsables. Tú eres el único responsable. Nadie te ha dañado jamás. Tú les has concedido ese poder.

Lo que haga, diga o crea cualquier persona no es asunto de tu incumbencia y debes aprender a dejarla totalmente a su albedrío pues tiene todo el derecho a la libertad de pensamiento, de palabra y de acto. El líder no juzga pero actúa y ha de situarse por encima de las opiniones.

Cómo resuelve un buen líder los problemas

“El secreto de una buena conciencia… es una mala memoria”. La mente condicionada es quien crea los problemas. Nada debería tener el poder de molestarte. No os ha pasado alguna vez que lo que a vosotros os parecía un problema a otros les daba igual. Has sido adiestrado para molestarte cuando te ocurre algo. 

El fracaso es una oportunidad, pero si culpas a otro por ello, la culpa no tendrá fin. Así el líder cumple con sus obligaciones y enmienda sus errores, hace lo que precisa ser hecho y nada exige de nadie. 

Como sabe que la renuncia siempre pasa factura, incita a la colaboración, a sumarse a ese nuevo reto, a participar en el proyecto. Permanece atento cuando las cosas van bien pues sabe que el fracaso puede venir después del éxito. Así pues no abandona en los momentos de decepción. 

 

El líder entiende la naturaleza humana

Somos animales.  La naturaleza es sencilla y la tecnología es buena, pero no hay que perder el componente animal. 

Muchos de nuestros comportamientos, actuaciones y miedos provienen de nuestros antepasados. Estos comportamientos que antaño nos eran útiles para sobrevivir pero hoy en día ya no sirven porque esas antiguas amenazas han desaparecido o las hemos descartado por medio del conocimiento.

Veamos cómo se comportan los animales y observemos a quién  queremos parecernos. 

Hay tres tipos de animales en la naturaleza. Los primeros son los que ante una amenaza, se defienden atacando. A este grupo pertenecen los reyes de la selva, los leones, los elefantes

Los segundos son los animales que ante un peligro salen huyendo. Estos están en peor disposición, ya que si no son veloces, son muy viejos o son crías, estarán perdidos. 

Por último están los que se esconden o se camuflan y en caso de ser descubiertos no tienen salvación. Estos se llevan la peor parte.

Es curioso observar cómo diferentes comportamientos han evolucionado desde sus orígenes, como por ejemplo, enseñar los dientes para demostrar fortaleza se convirtió en esbozar una sonrisa para que no nos hieran.

En busca de la madurez

Es asombroso ver lo infantiles que a veces resultan las personas ¿Sabéis de qué manera se comporta un niño? Cuando se da un golpe en la rodilla y acude llorando le consolamos pegando a la mesa y diciendo “esta mesa es mala”. El niño se siente mejor y deja de llorar. 

De la misma forma ¿Cómo actúan los adultos? Vienen con sus problemas y se quejan de sus jefes, de sus compañeros, de sus amistades,  de sus familias. Entonces los criticamos juntos para que se sientan mejor. El niño se alegra y el adulto reacciona exactamente igual porque trasladan la culpa. Al haber un culpable donde focalizar su ira se sienten mejor.

Las circunstancias de las personas pueden ser estables o inestables ¿Cómo se puede garantizar que únicamente tú eres estable? 

A su vez, tus propios sentimientos pueden ser razonables o no. ¿Cómo puedes esperar que los demás sean siempre razonables? Es muy útil ver las cosas bajo esta luz y corregir de este modo las contradicciones de tus expectativas hacia ti mismo y hacia los demás. Reconoce ese comportamiento y no lo reproches.

El líder cambia el medio para que los individuos cooperen en vez de competir.

Básicamente todas las personas somos iguales en cualquier parte. Con matices culturales diferentes pero en el fondo iguales. Los mismos miedos, el mismo odio, los mismos problemas, similares conflictos, sentimientos de culpa y sobre todo, la misma dependencia frente a la opinión de la gente. 

En ninguna sociedad se colocan delante del árbol cuando juegan al escondite. En todas las culturas se tiene miedo a la oscuridad cuando se es niño.

Es curioso pensar que lo que más une a los humanos es a la vez es lo que más nos separa. 

A todos en cualquier lugar del planeta nos gustan las mismas cosas para conseguir la estabilidad: buena comida, bonita ropa, descansar, etc. y es precisamente esto, lo que más conflictos provoca porque todos queremos lo mismo y nos peleamos por ello.

 

El líder y el manejo de las relaciones humanas.

El líder respeta a aquellos que lo merecen, también y de igual modo, respeta a los que no lo merecen. De esta manera se gana el respeto de todos.

El líder actúa pero no se altera. Comprende de dónde proviene el comportamiento de esa persona y actúa en consecuencia, no se deja influenciar. Lo acepta tal cual y lo rechaza de la misma forma.

¿Tienes problemas al relacionarte con las personas? ¿Alguien te resulta insoportable, necio, irresponsable, tonto? ¿Sabes cuál es la causa? ¡Tú!. Tú eres la causa. ¿Quieres cambiar? No, lo que quiero es que cambie el otro. O sea que tú tienes un problema pero el que tiene que cambiar no eres tú… Si estás molesto algo te pasa. Puede que la otra persona sea mala de verdad pero no eres tú quien la hará cambiar. 

Lo primero que necesitas es cambiar tú. Hay que conseguir sacar la viga de tu ojo para poder ver la paja del ajeno. Y si te paras a pensar un momento y caes en la cuenta de que el problema viene de tu programación poco a poco irá disminuyendo y en donde antes veías personas groseras ahora ves personas inseguras e infelices. Si tomas distancia y aparecerá la comprensión.

Un buen líder tiene la capacidad de discernir, por eso confía en las personas que forman su grupo, incluso antes de esperar que ejerzan sus capacidades. No discute, está dispuesto en todo momento a explicar y a compartir su conocimiento, sabe que por medio del enfrentamiento no logrará nada.

“Si nadie os recibiera, ni escuchase vuestras palabras salid de aquella casa o ciudad y sacudid el polvo de vuestros pies”

Mateo 10,14 

Por esto no discuto con nadie, para que si no te escuchan.

 

¿Cómo ha de actuar un líder?

La naturaleza de la vida es insegura. La vida aborrece la seguridad, porque vivir significa arriesgarse, exponerse al peligro, incluso a la muerte.  “Quien desee salvar su vida la perderá; y quien esté dispuesto a perderla, la salvará” El que no se arriesga se pierde la vida, se estanca en su comodidad. 

El mundo es de los osados, de los intrépidos, de los valientes. Abandona tus apegos, tu zona de confort y tendrás el valor de arriesgarte, de jugar. 

El líder aprende a aceptar todo cuanto la vida le puede traer, el placer y el dolor, la pena y la alegría. Aceptándolo todo camina por el mundo con una absoluta seguridad.

Cuando el niño se arriesga y se suelta de la mano de su madre, comienza a caminar. Por eso se dice que hay amores que matan, porque no te permiten salir sólo al peligroso mundo y te protegen de tal manera que te pierdes la vida. 

Si quieres que todo te sea dado, abandona tus miedos, tus apegos, deja de aferrarte a la vida.

La aceptación en palabras de Dag Hammarskjold, 

“Por todo lo que ha sido, gracias.

A todo lo que ha de ser, si”

El líder ha de entender la verdadera naturaleza del amor.

Es importante que llamemos a las cosas por su nombre y que el líder las reconozca como tales, esto lo ayuda a templar sus emociones y a conocer la de sus colaboradores. 

Sé respetuoso y generoso en el trato con los demás. Ayudarles constituye realmente la base para ayudarte a ti mismo. Amar a justos y pecadores, es el verdadero amor, es incondicional.

Lo asombroso es que puedes amar a tus padres con todo tu corazón y a tus hijos también. Porque  amar a una persona no le resta amor a la otra.

El líder y la gestión del control 

Todos nos creemos una gran mentira y es que necesitamos ser amados, tener éxito, la aprobación de los demás, ser apreciado. En realidad sólo hay una necesidad emocional y esta es amar. Lo realmente importante es ser capaz de amar, no que te amen.

De pequeños nos dieron una droga llamada aprobación, éxito, fama y empezamos a sentirnos bien, nos gustó tanto que seguimos buscándola y así perdimos el control de nuestras vidas. 

Cuando nos quitan la droga nos sentimos angustiados. Tenemos miedo de lo que puedan pensar de nosotros. Tenemos una dependencia emocional de los otros. Nos han enseñado a depender emocionalmente de la gente… lo que significa que mis emociones, lo que siento, depende de lo que los otros opinen.

Tenemos miedo a sufrir y hacemos lo que sea para evitar ese pesar. El sufrimiento debe usarse para acabar con el sufrimiento porque tiene la virtud de descubrirnos que algo no funciona. Lo mismo sucede con el dolor físico.

Por tanto, ser líder significa ser bueno pero severo, estricto pero cálido, amable pero justo, estar en medio. 

Serás un buen líder si no eres agresivo, si eres flexible y te adaptas, si eres justo. Un líder piensa en cómo beneficiar a sus colaboradores. Todos los excesos, tanto del bien como del mal desequilibran la balanza.

La tranquilidad en medio de la quietud no es verdadera tranquilidad. Sin embargo, cuando puedes estar tranquilo en medio de la acción es cuando alcanzas el verdadero estado de la tranquilidad. La felicidad en la comodidad no es verdadera felicidad. Cuando puedes ser feliz en medio de la adversidad ves el verdadero potencial de la mente. 

 

El comportamiento del líder

La mayoría de la gente funciona como un robot. Solamente con decirles lo guapos, listos que son  te amarán o apreciarán. Haz lo contrario y te odiarán. 

Sorprende ver lo poco inteligente que son algunas personas muy cultas, tan fáciles de manipular. Nuestras creencias, sean correctas o falsas, juegan un papel importante en la conformación de la realidad. Todos justificamos nuestros actos porque el don mejor repartido es la inteligencia, todos estamos contentos con la nuestra.

Cuando se produce un desacuerdo el líder no hace referencia a anteriores disputas. No busca culpables, busca soluciones. Lo que más satisface a nuestro ego es corregir los errores de los demás. 

Nos gusta gustar, por eso es tan utilizado decir cosas agradables para ganarnos el aprecio de alguien. Esto es propio de gente insegura. 

Cuanto más inseguros nos sentimos más queremos a quien nos quiere. La gente segura de sí misma, está menos necesitada y elige más.  

No son celosos, o según la definición de Ambrose Bierce,  no están indebidamente preocupados por conservar lo que solo se puede perder cuando no vale la pena conservarlo.

Cuando gustamos a alguien, esa persona nos gusta más, nos cae mejor. Sí sé que le gusto mi actitud será más positiva hacia ella o él.

Comparte los errores de la gente, pero no intentes compartir los logros, porque ello conduce al resentimiento. Comparte los problemas de la gente, pero no intentes compartir su felicidad, porque ello conduce a la enemistad.

Las personas cuyo aprecio crece con el tiempo son más queridas que aquellas cuyo afecto se mantiene invariable. Con las pérdidas sucede lo mismo pero al contrario, me duele más cuando una persona me deja de querer que la que no me ha querido nunca.

Para movilizar a un grupo no hay nada más eficaz que despertar el odio o el miedo hacia algo. Hacer una causa común. ¿Quieres ganarte a un enemigo u opositor? Pídele un favor y agradéceselo. 

El líder es aquel que no está a merced de la mezquindad, la vileza, la impaciencia y la ira de los demás, que no se deja doblegar por el ambiente sino que influye en éste. 

Como dice Shakespeare en Julio Cesar: “La culpa querido Bruto no es de las estrellas sino nuestra”. Somos los únicos responsables de lo que nos pasa.

 

Un líder feliz es un buen líder

Ocurre normalmente que nos fijamos más en lo que no tenemos en vez de ver y valorar lo que tenemos. “Las necesidades cubiertas no motivan” Lo que te hace feliz o desgraciado no son las personas que te rodean sino los pensamientos que albergas en tu mente. 

La felicidad te libera de ti mismo, no eres consciente del ser, sólo eres consciente de tu muela cuando te duele del mismo modo que sólo eres consciente del tiempo cuando te aburres.

Decía Schopenhauer que si viviéramos donde los pollos vuelan asados y lográsemos a nuestra amada sin dificultad… nos ahorcaríamos.

Si tu disponibilidad a dar felicidad es limitada, también lo será tu disponibilidad a recibirla. La única manera de ser feliz es no aferrarse a nada.

El líder aprende de los errores y actúa

La condición humana comete errores. Ahora bien, si te centras en los fallos y no en tus capacidades cometerás un error. El que friega es el que rompe los platos. 

Si no cometes ningún error, cometes el error más grande, que es no intentar nada. No seas como aquel gato que habiéndose quemado por sentarse en una estufa, nunca más quiso volver a sentarse. 

El miedo está únicamente en la manera en que uno mira las cosas, tomando de las experiencias pasadas y proyectándolas al futuro, no en las cosas en sí mismas.

Cada vez que cometes un error, lo haces bajo la apariencia del bien. “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”

La solución está en preservar lo que ya tienes, no en buscar lo que no has conseguido. Si buscas lo que no has conseguido, lo que tienes está en peligro. Si te conformas con lo que tienes, entonces lo que quieres llegará tarde o temprano.

La acción del líder basada en la codicia desemboca en el fracaso de la empresa. La desgracia y la fortuna llegan por la misma puerta, el beneficio y la pérdida pertenecen al mismo vecindario, es imperativo vigilar atentamente. 

La atención debe ser minuciosa, mientras que la aspiración debe ser grande. El conocimiento debe ser rotundo, mientras que la acción debe ser recta. Las capacidades deben ser muchas, mientras que las preocupaciones deben ser escasas. 

La gente ordinaria coopera al principio y después suscita objeciones, los líderes suscitan las objeciones al principio y después cooperan.

Cuando los asuntos son complicados, son difíciles de manejar y cuando las demandas son muchas, son difíciles de satisfacer. 

Por ello, el líder no hará nada que no refuerce la utilidad. Así las acciones deben hacerse más eficaces, los asuntos deben simplificarse y las demandas deben reducirse al mínimo. Cuando se delega la responsabilidad a mucha gente la responsabilidad es sobrellevada con facilidad.

Obramos conociendo ciertas cosas, ignorando otras y apoyándonos en nociones parcial o totalmente equivocadas, pero no por ello podemos dejar de actuar. Ya Kant vio este hecho: “La necesidad de actuar es mayor que la posibilidad de conocer”.

A la combinación de la incertidumbre causada por nuestro conocimiento deficiente y de la fatalidad que nos urge a actuar solemos llamarla azar. 

El camino más recto para la equivocación es dar algo por sentado y pensar que los demás lo saben porque está muy claro para nosotros mismos. Es evidente para mí, lo cual no significa que sea cierto.

Anécdota: En el autobús un señor ve a un joven con un solo zapato…Has perdido un zapato… No señor, he encontrado uno.

Decía Rousseau “Vivir libre y apegarse poco a las cosas humanas es el medio mejor de aprender a morir”… yo más bien diría a vivir.

 

CONCLUSIÓN

La mejor forma de actuar es como lo hacen los cirujanos. No se involucran emocionalmente, simplemente operan lo mejor que saben. 

O como un biólogo que estudia el comportamiento de un animal. Él no dice, mira estos leones que tonterías hacen. No hacen juicios sobre los comportamientos. Así debemos actuar. No juzguéis y no seréis juzgados. 

No hay cosas buenas ni malas, solamente hay consecuencias que nos favorecerán más o menos según hayamos actuado. 

Bueno/malo ¿Quién sabe? Es curioso comprobar como todas las culturas tienen algún cuento o parábola acerca de este hecho. Lo cual demuestra sin ningún género de dudas que hay una gran verdad tras estas palabras.

El mayor signo de madurez es el que ya no culpas a nadie, ni siquiera a ti mismo. Cuando ves que algo va mal comienzas a remediarlo, te pones manos a la obra.

La instrucción no es lo mismo que la inteligencia. El líder sabe aprovechar con habilidad los talentos de la gente. 

“Sed prudentes como serpientes y sencillos como palomas” Mt 10,16

Conocer a los demás demuestra inteligencia. Conocerse a sí mismo es la verdadera sabiduría.

El líder actúa sin expectativas, tiene éxito sin atribuirse el mérito y no piensa que es mejor que nadie. 

Es débil en la ambición pero fuerte en la acción, su mente es abierta y sus respuestas ajustadas. 

Los líderes han de ser flexibles y complacientes, pacíficos y tranquilos. Deben manejar los asuntos adaptándose a los tiempos y realizar su trabajo de acuerdo con los recursos. 

Un líder considera el cambio igual que la rutina. Así pues, ser un buen líder es como disparar una flecha. Una minúscula desviación en el disparo tiene como consecuencia un fallo por un amplio margen. Ésta es la razón por la que quienes lideran a los demás deberían ser cuidadosos respecto a cómo les influyen.

Si las propuestas no son seguidas por la cooperación y las ideas no son tomadas en cuenta hay algo que se está haciendo mal. La mente del líder no olvida nunca el deseo de ayudar a los demás  y sin duda es grande el beneficio que reporta.

El futuro es mental y el pasado también y sólo el presente es real. Por lo tanto, atiende a tus ocupaciones diarias con la máxima diligencia y tu futuro será mejor porque “Lo que siembras, cosechas”.

La atención es necesaria hasta para los mismos placeres ¿Conoces algo que se haga mejor con descuido? Jamás te desanimes y busca el camino aunque sea penoso y peligroso. Ten ese espíritu de inquietud.

Si comprendes que todo cambia cesarán tus intentos de aferrarse. El logro es una cuestión de tiempo, no una cuestión de competición, es una carrera de fondo no de velocidad.

 

Los que saben no hablan,

Los hablan no saben. 

Lao Tse

Conoces el olor de una rosa…exprésalo si puedes con tus palabras.

 

FUENTES

Biblia 

Tony de Mello

Séneca 

Erich Fromm

Krishnamurti 

Elliot Aronson

John Powell

Lao Tse 

Ambrose Bierce

Fernando Sabater