Cómo optimizar nuestros esfuerzos

Hace más de un siglo que Vilfredo Pareto verifico el fenómeno estadístico de la relación desequilibrada entre los esfuerzos y los rendimientos.

Comprobó como el 80% de los resultados vienen de enfocarse en el 20% de las cuestiones más importantes.

Nos habla de qué en cualquier caso o situación, hay cosas qué seguro serán más importantes qué otras.

Llevado a nuestro quehacer diario se traduce en qué el 80% de lo qué logramos es una consecuencia del 20% del tiempo que le dedicamos.

Los hoteles, casas rurales, hospederías, más efectivos se concentran en las pocas actividades qué les reportan mayores beneficios.

Según este principio debemos enfocarnos en el 20% de los huéspedes qué reservan el 80% de las pernoctaciones.

 

Al enfocarnos en esta tipología de clientes, nos resultara más fácil conseguir que su experiencia en el hotel sea más gratificante, ya que al tenerlos claramente identificados, conoceremos sus gustos, preferencias y deseos, casi de forma personal.

Debemos preguntarnos ¿qué 20% nos conduce al 80%?, quizás una buena cama, o una ducha caliente con presión, un buen desayuno… que nos cuentan nuestros huéspedes acerca del hotel, que es lo que valoran por encima de todo. Ahí es donde debemos focalizar el esfuerzo de la organización.

Por el lado contrario, y no menos importante ¿cual es el 20% de las cosas que producen el 80% de los problemas, de las reclamaciones?

Pensemos qué de el total de las quejas recibidas en el establecimiento, en una proporción del 80% las podemos eliminar, actuando sobre el 20% que las produce.

¿Qué 20% de los servicios del hotel usan los huéspedes el 80% de su tiempo? Conociendo esto podemos crear una experiencia diferenciada, o cómo mínimo ponérselo más fácil para qué las utilicen de forma recurrente.

Lo qué necesitamos para tomar decisiones, es información sobre lo qué sucede en el hotel y más allá de las puertas del hotel para generar mayores oportunidades.

Además evitaremos distraer recursos en acciones de marketing, servicios, en definitiva, invertir en cosas que a ningún cliente le interesa.

Los hoteles qué son capaces de identificar las pocas necesidades, pero muy valoradas por sus huéspedes, obtienen una clara ventaja competitiva, logrando una mayor cuota de mercado que sus competidores.

Un hotel qué sea, pongamos un 10% mejor qué la competencia, generara una diferencia de ventas de entorno al 30 o 40%.

Estos hoteles realmente eficientes, identifican sin paliativos las áreas, los clientes, empleados, productos, servicios… que son más rentables y los potencian al máximo.

De la misma forma, también conocen los qué producen malos resultados y los eliminan o reducen a la mínima expresión.

Analizan la rentabilidad de cada área y sacan conclusiones, descubren insight para ponerlos en practica.

La segmentación es la clave para entender la rentabilidad. segmentar por: clientes, servicios, productos.

Observar a la competencia también nos ayuda a identificar las áreas en las que basan su éxito.

 

Resumiendo:

El 80% del valor percibido por los huéspedes tiene qué ver con el 20% de lo qué se hace en el hotel. ¿Cuál es ese 20% de cosas? ¿Qué nos impide hacer más en ese sentido? ¿Podemos crear más de eso que tanto valoran?… y hacerlo de forma excepcional, extrema!!!

El 80% de lo qué se hace en el hotel solo genera un 20% de los beneficios. ¿Cómo lo puedo eliminar o reducir?

¿Cómo lo puedo hacer de forma sencilla?, qué sea fácil de entender por parte de los huéspedes, qué no tengan dudas al respecto.

Sencillez a toda costa, si no lo entendemos nosotros mismos cómo lo van a entender los usuarios. Además las cosas sencillas son más económicas y fáciles de implementar.

Si algo se complica, simplifícalo, si no puedes simplificarlo, elimínalo.

La efectividad requiere sencillez. La manera de crear algo grande es crear algo simple.

La innovación no es sinónimo de tecnología. Hay que innovar en aspectos psicológicos, sociales, y para esto solo necesitamos de imaginación, valentía y un poco de suerte. Testar nuestras ideas en entornos reales y si funcionan potenciarlas y si no descártalas e intentar otras nuevas.

 

*Nota; Aunque es conocido cómo el principio 80/20, no siempre se da esta relación exacta, es decir en unos casos será 70/30 en otros un 65/35… dependerá de cada situación en concreto.